Escribir a Freddy

Terapia individual

Cuando la vida
se va limitando

Terapia individual para adultos. Presencial en Santiago Centro, y también online. Para cuando la ansiedad, el ánimo bajo, el agotamiento o un duelo que no termina te fueron quitando cosas de la vida sin que te dieras cuenta.

Escríbeme por WhatsApp →
$75.000 la sesión de 90 minutosSólo adultosPresencial u onlineTe contesto el mismo día

La lógica invisible
del malestar

Casi todo lo que llega a consulta funciona igual, aunque afuera le pongan nombres distintos.

Algo empieza a doler. Para no sentirlo, dejas de hacer cosas. Y cada cosa que dejas te alivia un rato, pero te quita un poco de vida.

Dejar de salir alivia la ansiedad del momento. Quedarte en cama alivia el cansancio agobiante. Callarte lo que piensas evita una pelea cuando ya no te quedan ni fuerzas para discutir.

Tomarte un trago, fumarte un cigarro, tomarte una pastilla o quedarte pasando videos en el teléfono hasta la madrugada te permite aguantar el día y no tener que mirar los problemas que te están agobiando.

Todo eso funciona a corto plazo. Y ese es el verdadero problema.

Como el alivio es inmediato, eso se repite. Y como se repite, cada vez son más las cosas que dejas de hacer.

No se nota mientras ocurre, porque cada renuncia tiene una razón impecable. Estaba cansado. No valía la pena discutir. Mejor otro día.

Pero todas juntas van creando una vida bastante más limitada que la de antes.

Esto no busca arreglar un defecto en ti, porque no lo tienes. Busca recuperar los espacios de la vida que te fueron quitando.

Primero se actúa,
después se siente distinto

Si el problema se armó dejando de hacer cosas, la salida pasa por volver a hacerlas. Suena obvio, y es justo lo contrario de lo que uno intenta.

Lo que uno hace es esperar. Esperar a tener ganas, a sentirse con fuerzas, a estar menos ansioso, para recién entonces salir, hablar o retomar. Y esa espera no llega nunca, porque las ganas no son el motor de lo que haces. Son el resultado de volver a tener una vida que valga la pena.

El orden está al revés. No te vas a sentir mejor para después moverte. Te mueves, y eso es lo que cambia cómo te sientes.

Y acá hay que ser claro en algo, porque es lo que más te han vendido. Esto no se hace a punta de fuerza de voluntad ni de atreverse. Si bastara con eso, ya lo habrías resuelto solo.

Lo que hacemos es otra cosa. Con el mapa de tu caso en la mano, que es lo primero que armamos juntos, diseñamos pasos concretos y del tamaño correcto, lo bastante chicos para que puedas darlos y lo bastante reales para que algo cambie. Los eliges tú y los acordamos antes. Nunca te voy a dejar en una situación que no sabías que venía.

Cada paso te deja un resultado nuevo, y ese resultado es el que corre el límite un poco más allá. Así se recupera el terreno que la evitación te fue quitando, de a poco, y en tu vida real y no en la consulta.

El sufrimiento no se saca primero para después poder vivir. Se aprende a vivir estando él presente, y cuando eso pasa, deja de mandar.

Los motivos más
frecuentes en consulta

Puedes consultar por cualquiera de las formas en que suele aparecer el sufrimiento, o por esa sensación difusa a la que cuesta ponerle nombre.

Ánimo y energía

Ánimo bajo, apatía, no tener ganas de nada, agotamiento, insomnio, o la sensación de estar cumpliendo con la rutina sin estar viviendo.

Alerta y miedo

Ansiedad, crisis de pánico, fobias, ansiedad social, o esa sensación constante de angustia de que algo malo va a pasar.

Vínculos y pérdidas

Duelos que no terminan, problemas para manejar la rabia, la sensación de no poder salir de una relación que te hace mal, o decisiones que llevas años sin poder tomar.

Y si estás pasando por un momento muy difícil, no tienes que esperar a estar más ordenado para escribir. Esta consulta es para eso.

Lo que la gente
suele pensar

No hace falta. Yo pregunto, y las preguntas son bastante específicas.

La mayoría empieza diciendo que su historia es muy larga y que tendría que contar desde la infancia. Es entendible, porque es lo que la cultura nos enseñó. Pero yo te voy a llevar hacia otro lado.

Me importa más qué te pasó esta semana. Tu historia la vamos a conocer igual, pero lo que hoy mantiene atascado el problema está en tu presente.

Vamos a tu ritmo. Nadie tiene que contar nada para lo que no esté listo.

Y algo que conviene saber. Si en tu vida te cuesta pedir ayuda, en algún momento te va a costar pedírmela a mí. Si te cuesta decir cuando algo no te gusta, algo de la sesión no te va a gustar y vas a tender a callártelo.

Eso no es un obstáculo. Es la mejor oportunidad que tenemos, porque ahí podemos entrenar una respuesta distinta en vivo, con alguien que no va a reaccionar como reaccionaron antes.

La fuerza de voluntad es una ficción, y de las más perjudiciales que existen. Sólo sirve para culparte cuando fallas.

Nadie cambia porque un día decidió tener más carácter. El autocontrol no es un músculo mental que unos tienen y otros no. Es algo que se aprende, y consiste en rediseñar el entorno para que hacer lo que quieres hacer sea más fácil.

Si dejas el celular en otra pieza, no necesitas voluntad para no revisarlo. Si acuerdas con alguien que te va a esperar, no necesitas voluntad para salir. Si tienes la ropa lista la noche anterior, no necesitas voluntad a las siete de la mañana.

Eso no es hacer trampa. Es lo único que funciona, y es exactamente lo que se entrena acá.

Sobrepensar no es resolver un problema. Es una forma bastante sutil de evitarlo.

Pensar también es algo que uno hace, y cuando se vuelve repetitivo funciona como cualquier otra conducta de evitación. Te da la sensación de estar trabajando en la solución mientras te mantiene exactamente donde estabas.

Y tiene su propio alivio, que es lo que lo sostiene. Mientras le das vueltas sientes que estás haciendo algo, y así postergas el momento de hacer algo de verdad.

Por eso acá no vamos a salir a buscar tus pensamientos inconscientes. Vamos a mirar qué haces con los que ya tienes, y qué pasa en tu vida mientras tanto.

Es una duda razonable si ya te pasó.

Por eso te digo en la primera sesión si creo que puedo ayudarte o no. Y si veo que tu caso va a requerir un trabajo más largo de lo habitual, también te lo digo ahí.

Esto probablemente te sirva si prefieres entender la lógica de lo que te pasa antes que sólo sentirte escuchado, y si estás dispuesto a hacer algo distinto entre una sesión y otra.

Probablemente no sea lo tuyo si buscas un espacio para desahogarte sin plan ni tareas, o si necesitas un diagnóstico o un informe.

Eso se determina por cuánto te está costando, no por cuánto lo notan los demás.

El momento de consultar es cuando lo que haces para sentirte mejor se convirtió en el problema.

Depende de lo que traigas, y te lo digo con honestidad desde la primera sesión.

Lo que sí puedo decirte es que acá los procesos tienden a ser más breves de lo habitual, y hay razones concretas. Las sesiones son de 90 minutos, así que en cada encuentro avanzamos el doble. Y cada una termina con algo que puedas probar durante la semana, de manera que buena parte del trabajo ocurre en tu vida y no en la consulta.

Lo importante es que esto tiene un final. Cuando los objetivos se cumplen se da el alta, y la puerta queda abierta por si en algún momento quieres volver.

Si quieres seguir leyendo antes de decidir, en el blog escribo sobre estos temas con más calma y con las fuentes a la vista.

No hace falta que tengas las cosas claras, ni que estés en una crisis extrema, ni que sepas el nombre técnico de lo que te pasa.

Mándame dos líneas por WhatsApp y de ahí conversamos.

Te contesto el mismo día, y en general puedo darte hora dentro de la misma semana.

Escríbeme por WhatsApp →