Sobre mí
Soy Freddy Covarrubias, psicólogo clínico y psicoterapeuta.
Llevo quince años de ejercicio profesional en atención clínica, y hoy dedico todo mi tiempo a mi consulta particular.
Trabajo con análisis funcional del comportamiento, y más abajo te cuento qué significa eso, de dónde viene y por qué elegí este camino.
Trabajé once años en el sistema público de salud, y después me fui.
No me fui por las condiciones, aunque eran malas. Me fui por algo que vi ahí y que no se arregla cambiándose de vereda.
Tanto el sistema público como las clínicas privadas trabajan con las mismas guías clínicas y las mismas normas técnicas del Ministerio de Salud. Y esas normas ponen el fármaco como primera línea de tratamiento. Da lo mismo si lo que tiene la persona es un duelo, una deuda, un trabajo que la está destruyendo o una relación que no funciona. El procedimiento es el mismo, y el nombre del procedimiento está escrito antes de que la persona entre a la consulta.
Eso no es un defecto del sistema público, o del privado. Es cómo está organizada la salud mental en Chile, en los dos lados.
Trabajar por mi cuenta es lo que me permite no regirme por eso. Puedo mirar tu caso en particular, tomarme noventa minutos, y diseñar algo que funcione para tu vida y no para una etiqueta diagnóstica.
De esos años me quedó haber atendido mucho y de todo. Depresión, ansiedad, crisis de pánico, consumo, duelo, violencia, cuadros graves. Adultos, adolescentes y familias completas. Pocas cosas me llegan hoy que no haya visto antes.
Desde septiembre de 2023 dedico todo mi tiempo a la consulta particular.
Estudié psicología en la Universidad de Valparaíso. El pregrado entrega una base general, y lo que define cómo trabaja un terapeuta viene después. He elegido formarme siempre en lo que tiene respaldo teórico y evidencia detrás, y nunca en lo que está de moda.
Máster en Análisis Funcional del Comportamiento. Es el conocimiento más importante que tengo y la base de todo lo demás. No es una técnica más, es el método que permite entender, en cada caso particular, qué está manteniendo un problema hoy. Sin eso, un terapeuta sólo puede aplicar el mismo procedimiento a todos los que llegan con la misma queja.
Esa es la diferencia entre seguir un protocolo y entender un caso. Y es lo que hace que dos personas con el mismo motivo de consulta reciban un trabajo distinto.
Especialidad en Terapias Conductuales y Contextuales. Los modelos con mejor evidencia disponible, entre ellos Activación Conductual, procedimientos de exposición, Psicoterapia Analítica Funcional, Terapia de Aceptación y Compromiso y Terapia Integral de Pareja. Conocerlos todos no es acumular herramientas, es poder elegir cuál corresponde en cada caso y saber por qué.
Especialidad en Terapia de Parejas, cursada en dos formaciones distintas, y Especialidad en Sexología Clínica, porque la conducta sexual es conducta humana y merece el mismo rigor que cualquier otra área. No la mística ni la venta de accesorios.
Máster en Psicooncología y Diplomado en Estudios de Género, mención masculinidades. Del primero me quedó distinguir cuándo el sufrimiento de alguien es la respuesta esperable ante una situación muy difícil, y cuándo hay condiciones que sí se pueden modificar. Del segundo, el marco para entender cómo la cultura instala reglas sobre cómo hay que ser hombre o mujer, y cómo esas reglas terminan gobernando lo que la gente hace con su cuerpo, con su pareja y consigo misma.
Registro de Prestador Individual de la Superintendencia de Salud, N° 211997.
Casi toda la psicología que se enseña parte de una idea que rara vez se discute, y es que dentro de la persona hay algo oculto que explica lo que hace. Un inconsciente que la traiciona, un desequilibrio de neurotransmisores, una herida de la infancia, un tipo de apego. Ninguna de esas explicaciones se puede observar. Se deducen de la misma conducta que después pretenden explicar.
No sale de su casa porque tiene agorafobia. ¿Y cómo sabemos que tiene agorafobia? Porque no sale de su casa.
Y eso termina haciendo algo bastante injusto, porque le explica a alguien que sufre que el problema es él mismo. Que le falta resiliencia, que es por su infancia, que su cerebro no produce lo que debería. Y esa persona vuelve a su vida, que sigue siendo exactamente la misma, con la carga adicional de creer que todo depende de una falla suya.
Yo trabajo desde el análisis funcional del comportamiento, que en vez de inventar una causa interna mira la relación entre lo que haces y lo que ocurre en tu vida. Esto no niega nada de lo que sientes. El sufrimiento es real y es lo que más importa, y los pensamientos y las emociones existen. Lo único que no hago es tratarlos como la causa de lo que haces, porque también son conducta.
Por eso tampoco trabajo con diagnósticos, y a veces se entiende que me salto un paso. Es al revés. El análisis funcional no permite ese atajo, porque exige evaluar tu historia particular y diseñar algo hecho a la medida de tu vida.
Renunciar al diagnóstico no es bajar el estándar. Es subirlo.
En el blog desarrollo todo esto con calma y con las fuentes a la vista →
No elegimos desde la nada. Lo que hacemos está siendo gobernado todo el tiempo por nuestra historia y por lo que ocurre alrededor, nos demos cuenta o no. Y ahí está el punto. Mientras no ves qué te está gobernando, crees que actúas por voluntad propia cuando en realidad estás respondiendo a algo que no estás mirando.
El alivio inmediato que te hace evitar sin que lo decidas. La regla que aprendiste de chico y que nunca volviste a revisar. O alguien cerca tuyo que nunca te pide nada de frente, pero que se enoja, se calla o se aleja hasta que terminas haciendo lo que quería.
Ver esas tres cosas, en qué situaciones te pasa, qué haces cuando te pasa y qué consigues con eso, es lo que más se parece a la libertad. Porque lo que no se ve no se puede cambiar.
Por eso el trabajo acá no es que te sientas mejor conmigo una hora a la semana. Es que salgas reconociendo esa secuencia en tu propia vida, para que puedas interrumpirla tú cuando aparezca y yo no esté.
Si esta forma de entender la psicología te hace sentido, escríbeme y conversamos.
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