Escribir a Freddy

Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta · Santiago de Chile

No eres el problema.
Estás entrampado en uno.

Terapia individual, de pareja y sexología clínica. Atención presencial en Santiago Centro, y también online. Sesiones de 90 minutos para adultos que ya pasaron por otros tratamientos y siguen igual que antes.

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15 años de práctica clínicaRegistro Prestador de Salud N° 211997Sesiones de 90 minutos★ 5,0 en Google

Por qué lo que intentaste
antes no funcionó

La mayoría de quienes llegan acá ya pasaron por psicólogos, psiquiatras o servicios de atención. Y casi siempre recibieron alguna de estas explicaciones.

El desequilibrio químico. Que te falta serotonina, que tienes las hormonas alteradas. Suena a laboratorio y por eso tranquiliza, pero no existe ningún examen de sangre ni escáner que diagnostique una depresión o una ansiedad. Te las diagnostican conversando.

La herida de la infancia. Que hay un trauma no resuelto y que hasta que no lo desentierres no vas a poder avanzar. Tu historia explica cómo aprendiste a defenderte en su momento, pero lo que hace que hoy sigas igual son las condiciones de tu vida actual, que son las únicas que se pueden cambiar.

Que te falta algo por dentro. Resiliencia, amor propio, sanar al niño interior. Esta es la más cruel de todas, porque convierte en un defecto tuyo lo que muchas veces produce un trabajo que exige más de lo que un cuerpo aguanta, o una relación que hace daño.

Y que viene de familia. Que tu papá también era así y que está en los genes. Pero el idioma y la religión también corren en familia, y nadie dice que sean genéticos.

Son explicaciones muy distintas con un problema idéntico. Todas ponen la causa donde tú no tienes ninguna posibilidad de acción.

No puedes ajustar tu serotonina con las manos, ni viajar al pasado, ni comprar un kilo de amor propio e instalártelo por dentro. Entonces sólo queda esperar. Y mientras esperas, tú quedas fuera de la solución de tu propia vida.

Por eso lo que intentaste no funcionó. No fue porque tu caso fuera difícil ni porque hicieras algo mal. Fue porque ninguna de esas explicaciones te decía qué hacer.

Desarrollo esto completo en el blog, con las fuentes a la vista →

Cómo trabajamos acá

Y por qué es distinto a lo anterior

Lo que llamamos problemas psicológicos no son enfermedades ni fallas internas. Son cosas que las personas hacen. Y todo lo que una persona hace, lo aprendió en alguna parte y por algún motivo.

Aprendiste a evitar porque evitar te alivió de inmediato. Aprendiste a quedarte callado porque cuando hablaste la cosa terminó peor. Aprendiste a no pedir ayuda porque alguna vez pediste y te hicieron sentir que molestabas. Aprendiste a darle vueltas a todo porque anticipar parecía la única forma de que no te volvieran a pillar desprevenido.

Nada de eso es un defecto de origen. Se aprendió porque en su momento te sirvió para sobrellevar algo, y sigue ahí porque todavía te da un alivio rápido, aunque hoy además sea un problema.

Y si algo se aprendió, se puede aprender otra cosa distinta y mejor en su lugar. Algo más funcional, que te sirva y que no te limite.

No es una frase de aliento. Es lo que se observa cada vez que alguien cambia algo de su contexto y su conducta cambia con él.

En qué puedo ayudarte

Qué hago
exactamente en consulta

El análisis funcional del comportamiento es la herramienta más precisa que tiene la psicología, y consiste en algo que suena simple y que casi nadie hace, que es entender para qué te sirve lo que haces.

Acá no buscamos un diagnóstico en un manual ni adivinamos traumas escondidos. Armamos juntos el mapa de lo que te pasa, en cuatro pasos.

01

Qué pasa antes

Las situaciones concretas donde aparece el malestar. Dónde estabas, con quién, qué se te estaba exigiendo, qué señal disparó todo.

02

Qué haces

Lo que se ve desde afuera, que es huir, callar, postergar o discutir. Y lo que pasa por dentro, que es anticipar, darle vueltas o tensionarse. Pensar y sentir también son cosas que haces.

03

Qué consigues con eso

Acá aparece la trampa. Casi siempre hay un alivio inmediato, y ese alivio es lo que hace que se repita, aunque el costo a largo plazo sea enorme.

04

Qué probamos distinto

Con el mapa claro, la salida deja de ser un misterio. Diseñamos algo concreto para poner a prueba en tu vida, que es donde ocurre el cambio.

Al final de las primeras sesiones no te vas con una etiqueta ni con una receta. Te vas entendiendo por fin por qué te pasa lo que te pasa, y sabiendo qué hacer con eso.

Y esto tiene un final. Cuando los objetivos se cumplen se da el alta, porque la terapia no es una membresía y esa es la idea desde el primer día. Y la puerta siempre va a quedar abierta, por si más adelante aparece otra situación en la que necesites ayuda.

Más sobre cómo trabajo

Dónde nos vamos
a encontrar

Agustinas 853, oficina 623, Santiago Centro. A pasos del metro.

Ver la consulta en Google, con las opiniones de quienes ya vinieron

Entrada de la consulta de Freddy Covarrubias en Santiago Centro
Sala de atención de la consulta de Freddy Covarrubias

$75.000 la sesión
de 90 minutos

El mismo valor para terapia individual, de pareja y sexología. Atender a dos personas no me significa el doble de trabajo, es el mismo análisis mirando dos lados, así que no veo razón para cobrar el doble. Presencial en Santiago Centro o por videollamada.

Y hay una razón para los noventa minutos. En una sesión de cincuenta, para cuando terminas de contar lo que te pasó en la semana, el tiempo ya se acabó y hay que cortar sin haber alcanzado a trabajar nada.

Con hora y media alcanzamos a revisar la semana, trabajar en sesión y armar el plan concreto, sin apuro.

Se emite boleta, válida para reembolso en isapre y seguros complementarios.

Sobre los tiempos. Te contesto el mismo día. Si me escribes muy tarde, a primera hora del día siguiente. En general puedo darte hora dentro de la misma semana.

Ver preguntas frecuentes

Un primer paso simple, a tu tiempo

No hace falta que llegues con las ideas ordenadas, ni que estés al límite de una crisis, ni que sepas nombrar lo que sientes. La consulta es justamente el lugar donde eso se empieza a entender.

Mándame dos líneas contándome en qué estás, y de ahí conversamos.

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